¿Están preparadas las empresas para el Internet de las Cosas?

¿Están preparadas las empresas para el Internet de las Cosas?

La entrada masiva en las oficinas de dispositivos conectados enfrenta a las corporaciones a nuevos desafíos en materia de seguridad a los que no saben cómo dar respuesta.

A medida que empresas y trabajadores se lanzan a conectar masivamente todos sus dispositivos, el riesgo de que la información generada pueda sufrir algún tipo de vulnerabilidad aumenta.

Simples máquinas de oficina como las impresoras o wearables como las pulseras deportivas y los relojes inteligentes, pueden ser una puerta de entrada para los piratas informáticos y comprometer seriamente la seguridad de la corporación.

 

Las impresoras o los relojes inteligentes pueden ser puertas de entrada para los ‘hackers’

 

Según los expertos, el crecimiento desmesurado de la tecnología IoT (Internet of Things) ha hecho que integradores, desarrolladores de software y fabricantes de hardware se olviden, en ocasiones, de un elemento primordial y que puede dar más de un dolor de cabeza: la seguridad y la privacidad de los datos.

 

 

PREOCUPACIÓN CRECIENTE

Las empresas no pudieron detener la expansión del WiFi ni los smartphones, y no podrán detener el IoT, para quien la creciente entrada en las oficinas de dispositivos conectados -como gadgets y wearables- que portan los trabajadores supone un importante riesgo para la seguridad de la corporación. Los usuarios los llevan a las empresas porque les son cómodos sin que éstas tengan ningún tipo de control sobre ellos.

 

Un ejemplo de la fragilidad de la seguridad en el Internet de las Cosas son los automóviles que, según un estudio de Bank of America Merril Lynch, presentan hasta 15 tipos de vulnerabilidades diferentes: desde el bluetooth al airbag, pasando por el medidor de presión de los neumáticos o el asistente de frenado.

 

Lo importante no es tanto que la seguridad del dispositivo se pueda comprometer sino los datos que se manejan desde ese dispositivo y la importancia de los mismos. Por ejemplo que una lavadora sea hackeada no deja de ser un inconveniente, pero se convierte en un problema en el momento en que está conectada a una red WiFi y el atacante puede entrar en el router del hogar y tener acceso a todo tipo de información como cuentas bancarias, electricidad, etcétera.

 

Si se extrapola este caso al de una corporación, la lavadora puede ser cualquier dispositivo móvil conectado a la red WiFi de la empresa y la información del router los millones de documentos que maneja la organización.

 

Otro de los problemas que se encuentran los expertos en ciberseguridad es la falta de concienciación de empresas y trabajadores ante este tipo de amenazas. “La gran mayoría no percibe estos riegos. Basta con mirar las impresoras, un punto de vulnerabilidad detectado desde hace mucho tiempo, y que aún hoy muchas empresas siguen sin proteger”, apunta el CEO de Eleven Paths.

 

Pero, ¿qué pueden hacer las compañías para garantizar la seguridad del Internet de las Cosas?

 La solución pasa por “incorporar soluciones integrales que les permitan tener una visión completa de la seguridad de la compañía”.

 

600 millones de dispositivos portátiles en 2020

Según el informe Visual Networking Index (VNI), elaborado por Cisco, en los próximos cuatro años el número de dispositivos portátiles se multiplicará por seis y para 2020 se prevé que haya más de 600 millones en uso, frente a los cerca de 97 millones contabilizados el año pasado. Además, según este estudio las conexiones M2M, que conectan a las máquinas entre sí y que conforman la base del Internet de las Cosas, representarán el 26,4% de todos los dispositivos móviles conectados en el horizonte de 2020.

Información de expansión.

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