“Piensa en el dinero y se te irán los clientes! Piensa en tus clientes y se llenarán tus bolsillos”

Estupendo principio y muy acertado en estos momentos en los que la diferenciación con la competencia debe asumirse desde una posición de valor añadido. Las organizaciones se diferencian (entre otras muchas cosas) en su orientación al cliente y su vocación de servicio. En la medida en que esta se intensifica los precios dejan de tener importancia.

La situación actual obliga a rentabilizar al máximo las operaciones para garantizar el mejor servicio posible, de otro modo estaríamos sacrificando la propia estructura de la compañía y el cliente siempre será insaciable ante la búsqueda de un mejor precio. Creo que debemos buscar la forma de justificar nuestro precio con la calidad del producto y el servicio ofrecido en todos los conceptos.

El pensar en los clientes con un genuino interés en sus necesidades y en ayudarlo a satisfacerlas (no solo las nuestras $), es lo que yo llamo darle valor agregado a lo que vendemos, y por supuesto que esto hace la diferencia, los clientes prefieren comprar a personas en quienes confían, no que les vendan. Porque también entonces te devuelven la intención y podrían pensar solo en su dinero y no en los beneficios que le ofreces!..Y nadie queda satisfecho!..Es tener empatía y vocación de servicio tanto hacia fuera de la empresa, como dentro de ella…así fidelizamos clientes…y empleados!..Calidad de personas produce calidad de productos/servicios…y negocios..y el bien común…

El principio es: Generar valor de cliente y economía de alcance por encima del resultado inmediato. O como decía un amigo en su filosofía simple: “No podemos tener pan para hoy y hambre para mañana”. Si queremos un crecimiento sostenible a largo plazo debemos generar satisfacción al cliente y desarrollar su fidelidad actitudinal. Esa es la que nos garantiza el flujo de caja, la rentabilidad futura y da valor real a la empresa.

Creo que nos equivocamos al pensar que los clientes únicamente buscan la oferta más económica, tal como se dice, hay que pensar en qué valor añadido podemos ofrecerle al cliente. Es cierto que a veces, prima el precio únicamente, pero es en contadas ocasiones, sobre todo teniendo en cuenta qué es lo que estás vendiendo. Está claro que si vendes palillos, todos son iguales y prima el precio, pero ¿y si además de un buen precio, te los doy forraditos de papel? o en cajitas de 100?… no es lo mismo vender un CRM que asistencia técnica, que coches o pañuelos de papel, o una solución tecnológica.

Si no pudiéramos dar un valor añadido y diferencial ¿para qué serviría el equipo comercial? nos quedaríamos todos en paro.

¿Estás de acuerdo o qué opinas?

 

4 Responses so far.

  1. Graciela D. dice:

    Gracias por la reflexion de la frase……

  2. GRACIAS POR SUS ATENCIONES , Y ES DEFINITIVO GENERAR EN NUESTROS CLIENTES, LA CONFIANZA, Y LA LEALTAD, DE QUE SIEMPRE
    VAMOS A APOYARLOS CON EL MEJOR SERVICIO POSIBLE.

  3. Robeto Figueroa dice:

    Este es un principio muy logico, aunque a muchos nos cuesta trabajo aplicarlo, por la urgencia de llevar dinero a nustras casas.

    Me recuerda muchos pensamiento de Robert Kiosaqui en el libro de padre pobre padre rico.

    Saludos y felicidades

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